Sofia había pasado una muy mala noche. Su alma era una maraña de emociones, a la situación vivida en el tribunal, ahora se le sumaba el enfrentamiento con Aidan, quien, durante toda la noche, no había dejado de hostigarla, reprochándole su actitud.
Después de no haberse negado a responderle a varios llamados, Angelo la terminó convenciendo para que hablara con él, así que finalmente, accedió a atenderlo.
_ Qué diablos crees que estás haciendo Sofia, ¿eh? Alex es mi hijo, no puedes llevártel