Sofía quedó petrificada al escuchar las palabras de Eleanor, el ruego implícito en su voz y la vulnerabilidad que no le había conocido antes. La mujer que tenía delante no era la Eleanor segura de sí misma que recordaba, sino alguien con la mirada abatida y cargada de culpa.
_ Eleanor, no entiendo... ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué vienes ahora? No creo que tengamos mucho de que hablar... no después de tantos años _dijo Sofía, intentando que su tono sonara firme, aunque las palabras de la mujer h