La conversación con el pequeño Alex había sido difícil. Aunque el niño con su habitual perspicacia hubiera tomado la noticia con una aparente naturalidad, Sofia sabía que, a partir de ahora, nada sería igual para él.
Mientras ambos regresaban al departamento que aun compartían con Aidan, el pequeño no cesaba de hacerle preguntas y ella con mucha paciencia tuvo que respondérselas.
_ Mami, ¿Podré seguir viendo a papá? ¿o, mí otro papá ya no me dejará?
Sofia se acercó más a él y lo abrazó.
_