Capítulo 35. El beso interrumpido.
Días después...
Faltaba poco para las doce de la noche y el bufete estaba completamente en silencio. Aunque el ventanal de la sala tenía una vista increíble, a las únicas dos personas que seguían ahí adentro no les interesaba ver para afuera.
Ahogados entre una montaña de papeles, café frío y cajas de comida china a medio terminar, Raúl y Samantha estaban peleando a muerte. Llevaban horas revisando los detalles de un caso, y a esas alturas del cansancio, ya se estaban diciendo de todo.
—Te lo h