Capítulo 34. Lobo con piel de oveja.
Después del angustioso incidente en el baño de la gala, Emma y Nicolás por fin estaban a solas en la seguridad de su habitación en la mansión.
Emma, ya en pijama, estaba recostada en la cama, todavía procesando el susto con el corazón latiéndole de prisa.
—Tuve muchísimo miedo, Nicolás —susurró ella, abrazándose a sí misma.
—Ya pasó, mi vida —le respondió él, sentándose a su lado y acariciándole el cabello para calmarla.
—Nico, si no hubiese sido por tu tía Sandra... me habría caído al suelo y.