8. Advertencia.
Khaled se quedó en silencio, escarbando en su memoria. ¿La alemana? Pero que tenía que ver eso. Sonrió al recodar en su mente a una mujer hermosa, de cabello negro y un cuerpo escultural.
—Ah, ya recuerdo —dijo con indiferencia-. Eras la chica que estaba perdidamente enamorada de mí. Bueno, me gustaste en su momento, pero ya sabes, en el corazón no se manda. ¿A qué viene tu llamada?
—Tu prometida me amenazó con quitarme el trabajo, y yo conseguí ese puesto por mis propios méritos.
—¿Dónde trab