*—Theo:
Después de un rato, Luna, sumida en sus pensamientos sobre lo que podía compartir, finalmente volvió la cabeza hacia él y asintió, decidida a contarle sobre su vida desde que se fue del pueblo hasta que llegó a la ciudad de Chicago.
—Bueno, crecí en una familia bastante normal, sin las grandes expectativas que tuviste —comentó Luna sonriente, pero la sonrisa no llegaba a sus ojos y Theo sabía que había algo detrás de esta—. Mis padres siempre fueron amorosos y me apoyaron en todo lo que