Seis años atrás...
La cena en el gran comedor de la mansión de la abuela Juliette era un despliegue de cristalería fina y tensiones ocultas. Leo y Valeria, todavía envueltos en el aura de su reciente felicidad, presidían la mesa, ajenos a la guerra silenciosa que se libraba en el extremo opuesto.
Mía se había vestido con un diseño propio: un vestido lencero de seda verde esmeralda que resaltaba su cabello oscuro y sus ojos chispeantes de determinación. Si Julián quería "accesorios",