CAPÍTULO 29. Derribarlos no será suficiente.
Capítulo 29
Derribarlos no será suficiente.
El silencio en el penthouse era distinto esa mañana. No era un silencio tenso, ni incómodo, sino uno calculado. Un silencio propio de las guerras que se libran sin armas a la vista.
Gabriel mantenía los dedos entrelazados sobre la mesa de cristal, la mirada fija en el hombre frente a él: un periodista de rostro común, mirada astuta y modales limpios. No llevaba grabadora. No había libreta de apuntes. Solo un pequeño sobre que había deslizado en la mes