CAPÍTULO 242. Una triste promesa.
Capítulo 242
Una triste promesa.
La luz amarillenta se colaba por las persianas como un recordatorio constante de que estaba vivo. De que no murió ahí, bajo esa maquinaria monstruosa que casi le arrancó el aire… y a su hijo. Una irónica prueba de vida que, para Julián, se sentía más como un juicio: ¿Qué harás ahora que sigues aquí?
La mañana entraba por la ventana estrecha con su luz tibia. Un rayo se estrellaba contra la pared blanca y se deslizaba lentamente hasta su cama.
Julián parpadeó ha