CAPÍTULO 132. El puerto.
Capítulo 132
El puerto.
El rastreo fue un hilo que llevó a la aguja. Silvio, con su rostro cansado e iluminado por la luz fría de las pantallas, siguió la traza hasta un servidor espejo que rebotaba su salida por rutas poco convencionales hasta aterrizar, finalmente, en una dirección IP que correspondía a la red del puerto.
Más exactamente: a una bodega abandonada en el espigón tres, una estructura de acero y ladrillo que había servido, años atrás, de almacén de piezas navales.
—Lo tengo —dijo