Capítulo 158. En completa tranquilidad
Mateo estuvo un rato más con Leia y después, cuando la enfermera le fue a suministrar un medicamento a Leia, él, se retiró para ir a hablar con el doctor a su consultorio. A medida, que sus pasos lo acercaban más al consultorio del doctor Basil, su corazón se aceleraba más, pues temía, que le hubiera pasado algo más a Leia, mientras el estuvo ausente y de ser así, él nunca se lo podría perdonar al doctor. Eso sería el colmo, ya que nadie le había llamado para avisarle. Al llegar al consultorio