Capítulo 225 Epílogo, parte 3
Mateo, se sentó junto a la mujer que amaba y se sintió con todas las ganas de estar a su lado y empezar una conversación un poco jocosa para aligerar un poco el ambiente. –Señorita, está usted muy guapa, con permiso ¿Me puedo sentar a su lado? – Preguntó Mateo – He venido a ver a cierto niño, que dicen que ya nada muy bien.–Claro que sí, señor – Sonrió Sabella – Mírelo usted mismo, hoy debuta en clavados.Mateo, miró a su hijo que lo saludó, apenas lo vio en las gradas, el pequeño estaba en todo