Con cuidado y para ponerlos más cómodos Ilayen la agarró de la cadera y el otro brazo rodeó su cintura por debajo y con un rápido movimiento para no lastimarla se dejó caer de lado atrayéndola hacia su cuerpo. Un gemido lastimero salió de ella dado que el nudo tiró de su interior hasta que él acomodó una pierna encima de sus piernas haciendo que su miembro se acomodara al ángulo perfecto.
-Shhh- solo fue un momento. Dejó salir sus feromonas para que ella se calmara. La cabeza de Asya cayó sobre