Cuando mi cuerpo rebota suavemente sobre aquella vieja cama, cientos de recuerdos se instalan en mi mente. Sobre todo cuando el castaño se coloca encima de mí, besando mis labios y luego concentrándose en mi cuello y el valle de mis senos.
Dios...
¿No y que ibas a ser dura con él?
¡Están en un maldito motel!
Específicamente, estábamos en el motel donde terminamos la primera vez que nos vimos.
Aún no comprendía muy bien cómo habíamos terminado en este lugar un día de semana en la mañana, con la