—Te ves terrible. —Mónica pasaba una toallita húmeda por mi cara, preparándola para luego maquillarme un poco. El baño se había convertido en nuestro espacio de descanso desde hace un rato— ¿Desde cuándo vienes a la universidad sin maquillaje?
Me encojo de hombros y simplemente suspiro sin mucho ánimo. Estaba agotada, quería dormir toda la tarde y que nadie me molestara, pero desafortunadamente hoy tenía entrenamiento, así que mi día apenas estaba comenzando y no tenía pensado ser mejor que ay