—¿Qué estás haciendo aquí? —Termino la llamada de golpe con las chicas y me aproximo hacia el castaño sonriente y despreocupado que estaba frente a mí— ¿Estás loco? Papá podrá tenerte demasiada estima, pero si se entera que estás aquí, te matará.
Está loco.
Muy loco.
¡A todos nos van a matar!
—Excitante, ¿no? —Me guiña un ojo y yo solo lo miro indignada por su audacia o estupidez; la verdad, no lo sabía muy bien. Afortunadamente, había cerrado con llave y si a alguien se le ocurría venir, tendr