—¡Buenos días, mis niñas lindas! —Con una enorme sonrisa en el rostro, corro a abrazar a mis amigas por la espalda una por una, para luego caminar hacia el refrigerador y preparar mi desayuno. Las chicas y yo teníamos dietas diferentes— ¿Durmieron bien?
Amara y Mónica me miraban con la boca abierta, pero esta última no tarda en reaccionar y abre la boca con total sorpresa, dándose cuenta de la razón de mi buen ánimo tan temprano.
—No tan bien como tú, al parecer. —Se burla y yo le saco la lengu