Capítulo 24 — Solo diez minutos.
Mi cuerpo rebota levemente cuando soy colocada en medio de la cama, mojándola casi de inmediato. Ni siquiera habíamos terminado de ducharnos cuando Alex cerró la llave de la ducha, tomó mi mano y, con nuestros cuerpos chorreantes, nos dirigimos a la habitación. Así terminamos en la cama, con el castaño encima de mí, besando mi cuello con fervor.
Dios, amo esto.
—Alex... —Murmuro en su oído, mientras sus labios bajaban hacia mi pecho, estremeciendo cada fibra de mi piel. Haciéndome temblar.
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