Isabelle en medio de su desesperación se puso de pie y se dirigió hasta la recepción donde había diligenciado la denuncia a Ronnie. Histérica, fuera de sí dio un golpe sobre la pequeña barra para después darle una palmada al vidrio blindado que le separaba del oficial al otro lado.
— ¡Acaban de secuestrar a mi tío! — exclamó — ¡Por favor ayúdenme!
El oficial se giró algo consternado con la actitud de la CEO que minutos antes se había comportado de una manera muy amable y receptiva a la hora d