Despertar con Elena no es algo nuevo, pero la manera en la que los dos están enredados le deja en el pecho a Noah la sensación de haber encontrado eso que jamás pensó que estaba buscando y sólo sonríe mientras ella duerme segura en su pecho.
Su teléfono suena y se remueve con cuidado, sin soltarla, para tomarlo y responder cuando ve que es Santiago.
“Buenos días, idiota con suerte, ¿cómo está mi hermana?
—Dormida a mi lado…
“¡No me digas que…!
—¡Shhh! No grites, que está dormida a mi lado, sigu