Noah se deja caer de la cama con rapidez, como cada mañana porque eso de que se alivian las ganas con unas caricias por aquí y por allá en realidad no le está sirviendo de nada. Y no tiene nada que ver con que en el pasado fuera muy promiscuo, sino más bien con que tener a Elena cada día a su lado y no poder hacerle cosas innombrables lo tiene al borde de treparse por las paredes, pero las exteriores.
Ella sigue dormida cuando sale de la ducha fría que acaba de darse y para cuando está terminan