En mis adentros me reprochaba por esa actitud defensiva que siempre mostraba, pero no quería bajar la guardia y terminar contando algo que sinceramente no tenía el ánimo de contar.
—No tengo esas intenciones, en serio que no. Ahora quiero que estés tranquila; me preocupa el hecho de que pienses que siempre voy a pedirte que me digas algo solo porque vengo a defenderte o te digo alguna palabra que te haga sentir segura.
—Es solo que no puedo creer totalmente que las cosas que haces no tienen intereses de por medio. Es poco probable que alguien dé algo sin esperar algo a cambio.
—¿En serio tú me vienes a decir eso? Estoy hablando con la mujer que puso en riesgo su vida con tal de salvar a mis padres de unos ladrones, la que defiende a las sexoservidoras y la que acogió a tres niñas sin dudarlo. Te juro que me confundes demasiado, Brielle León.
No esperaba que él dijera tal cosa, así que al final no tuve nada con qué refutar. Mi cabeza pensaba en mil cosas que decir para desviar un poco e