Desde ese día , el empresario que estaba acostumbrado a levantarse temprano, iba a la cocina y se servía el cereal el mismo, ya esperaba a Isabella, para desayunar, estaba bastante claro cuál había sido su elección, y está era que su esposa no le prepararse el desayuno
— Los días pasaron, Valentino e Isabella, comenzaron a hacer cosas juntos, salían al jardín a pasear a Teodoro, el perrito salchicha de estaba adaptando a la pareja muy rápido, si Romeo lo viera como le movía la cola feliz a Isabe