Isabella le preparó dos deliciosos sandwiches de pavo a su exige te marido, de preguntaba cómo demonios es que había pavo en la nevera, pero después recordó con quién se había casado y no le pareció tan descabellado
— Quisiera beber un café con leche sin azúcar, pidió el hombre sin temblor en su voz, cómo si estuviera habituado a ordenar a todo el mundo
— ¿Algo más, jefe? Isabella, rodó los ojos, no le molestaba hacer un par de sándwiches, lo que le molestaba era la actitud del empresario, en v