Mundo ficciónIniciar sesiónBIANCA.
Habían pasado horas o minutos desde que sucedió. Estaba desesperada al final de los asientos de la lancha, mordiendo mi labio y mirando al firmamento que se extendía en nuestras cabezas. Don seguía controlando la pequeña cabina de mandos, centrado en unas coordenadas que sólo él recordaba. Luka se acostó sobre mi lado, ten&iacu







