La Perspectiva de Alex
La dejé en el auto, encerrada en el ambiente seguro y climatizado que mi sedán ofrecía, pero la furia que ardía en mi pecho era un incendio que ningún aire acondicionado sería capaz de extinguir. Volví mis ojos hacia Victor, que se arrastraba por el suelo como el gusano que era, intentando limpiar la sangre que brotaba de su nariz rota.
Mis manos latían. Quería terminar lo que empecé. Quería sentir sus costillas cediendo bajo mis zapatos una vez más; quería borrar esa exi