Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que siguió a mi crisis fue llenado únicamente por el sonido de mi respiración entrecortada y el zumbido suave del aire acondicionado. Alex no se alejó, pero mantuvo la distancia necesaria para que no me sintiera acorralada. Su mirada, antes cargada de una lujuria sombría, ahora era puro cuidado. Esperó, inmóvil, hasta que mis sollozos disminuyeron y el temblor en mi pecho dio lugar a una calma exhausta.
<






