CASSAIN
Tres días se sienten como tres años.
No duermo la primera noche.
La segunda noche es peor.
Para la tercera, funciono a base de rabia y rutina, pero la práctica y el día del partido ayudan.
El estadio está abarrotado. Los estudiantes corean mi nombre como si fuera algo intocable.
Lucian me da una palmada en el hombro antes del saque inicial. —Mantén la cabeza en el juego.
—Estoy concentrado.
Me lanza una mirada que dice: *no, no lo estás*.
Tiene razón.
Cada golpe que recibo, cada golpe q