EVELESSA:
—Iré en cuanto pueda, Aretha... tómate un tranquilizante, hoy es el tercer día. Volveré a casa mañana.
—Deberías darte prisa, chica... Cassain está perdiendo los estribos —cuelgo.
Estoy a mitad de un tramo desierto de carretera flanqueado por árboles esqueléticos y asfalto agrietado, y mi loba está inquieta bajo mi piel.
*Algo va mal*, susurra Aretha dentro de mí.
—Lo sé —murmuro.
El aire huele extraño, así que dejo que el ritmo de los pasos que escucho se asiente en mi columna.
Los p