EVELESSA
—Ya odio esto —murmuro.
—Ni siquiera te has probado nada —responde Alexis, completamente despreocupada mientras hojea un estante como si fuera la dueña del lugar.
—Tiene razón —añade Aretha, sentándose dramáticamente como si estuviera a punto de ver un espectáculo en vivo—. He venido por el entretenimiento.
—Estás embarazada —le recuerdo.
—¿Y?
—Y se supone que debes ser un apoyo.
—Soy un apoyo; tú fuiste la que se dejó embaucar para decir que sí, así que aguántate —dice ella—. Estoy aq