Ricardo se sintió deprimido y contestó con voz muda: —Abuela, ¿puedes dejar de burlar de mí?
—Vale, lo he hecho todo por ti.
Ricardo estaba un poco confuso: —Abuela, ¿por qué no acepta mi cariño?
—Entonces, ¿por qué aceptó tus insinuaciones? ¿Dijiste que te gustaba y querías perseguirla, o dijiste que realmente te equivocaste en el pasado, y ahora ella es la única en tu corazón a la que no puedes dejar ir?
La expresión de Ricardo se volvió muy poco natural al oír aquellas palabras.
Tosió en resp