Así que quisiera limpiárselo, inevitablemente le dejaba una marca en la falda.
Después de que atropellara a Magnolia, sus seis hermanos vinieron corriendo preocupados: —Magnolia, ¿estás bien?
David estaba muy preocupado y le cogió la muñeca: —¿Te encuentras mal en algún sitio?
—No, solo me sobresalté un momento, y además fui yo el que no se concentró en mi paseo hace un momento, y acabé chocando accidentalmente con el plato que ella sostenía.
Magnolia se había dejado llevar un poco por la mirada