—Vale, gracias.
—No me digas Gracias, eres mi amiga.
Magdalena esbozó una sonrisa amistosa, al ver a Olivia frente a ella, que estaba impresionada por los beneficios, y de repente tuvo la audaz idea de que tal vez podría utilizar a Olivia para deshacerse de Magnolia.
Magdalena se levantó, —Tengo que irme hoy, la próxima vez podemos quedar para ir de compras, tengo un regalo para ti.
—Bueno, ocúpate de tus asuntos entonces.
Después de tener el WhatsApp de la señorita Ruiz, le pellizcó el brazo, y