Ricardo frunció el ceño cuando vio el aviso de llamadas, ¿quién era ese primo Roberto?
El hombre miró el teléfono, que seguía sonando como si no fuera a parar hasta que lo contestara.
Finalmente, Ricardo contestó el teléfono y la voz de Roberto salió, —Magnolia, estoy en la puerta de la universidad, ¿aún no has terminado la clase? Te estaré esperando.
Ricardo oyó la voz de un hombre y al instante se enfadó, —no necesita que esperes.
—¿Quién habla?
Roberto oyó a un hombre que contestaba al teléfo