La narración de Hector fue como un balde de agua fría que les arrojaban a los cinco hombres al otro lado de la línea, despertándolos instantáneamente.
Al ver el contenido de la noticia, Javier se puso pálido de la furia. —Carlos, ¿no crees que tus abogados deberían moverse ya?
Carlos tenía un semblante aún más sombrío. —Tranquilo. Si no meto al cabrón que escribió eso en la cárcel, ¡me cambio el nombre!
Los cinco hermanos estallaron como polvorín y se lanzaron de lleno a investigar el incidente