—¡Muy bien! Ustedes son bastante arrogantes. ¡Ya verán lo que les espera!
La mujer murmuró airadamente y se marchó, devolviendo finalmente la serenidad al estudio.
Magnolia notó que las miradas que le dirigían sus compañeros a su alrededor se volvían un poco extrañas, lo que la hizo sentir incómoda.
Ante la tensión en el ambiente, Rodrigo se apresuró a intervenir: —Todos pueden irse ahora. Me comprometo a proteger los derechos de las empleadas del estudio.
Al escuchar eso, Magnolia se sintió alg