El dolor sucumbió a Paul por completo, ni siquiera pudo soportar unos cuantos segundos de su ausencia cuando comenzó a sentir que algo se estaba yendo, que le arrancaban un pedazo del alma.
Alessia salió con los ojos llenos de lágrimas de la habitación, al cerrar la puerta tras si no pido evitar soltar un sollozo que llevaba guardada desde hacía mucho tiempo. Caminó con demasiada rapidez hacia una de las habitaciones más cercanas y se encerró a llorar unos cuantos minutos, pero de lo que no se