Pude observarla salir apresuradamente del establecimiento. No me había percatado de su presencia, hasta que uno de mis amigos del equipo de futbol de mi antigua escuela o mejor dicho actual escuela, me señaló hacia donde ella estaba sentada con cara de aburrimiento, tamborileando su pie para matar el rato, supongo.
Cuando me pilló mirándola, se puso mas blanca que un papel. Se había petrificado en su sitio, sin siquiera pestañear. Tampoco aparte la vista de ella en ningún momento, salvo cuando