La ansiedad que carcome mi pecho es impresionante, los latidos desbocados de mi corazón no me permiten pensar con tranquilidad, mis pensamientos alocados me inundan en una fosa de dolor y desesperación. Trueno mis dedos, sacudo mis manos, tiro de mi cabello, sollozo y doy vueltas en la cama pero nada logra calmarme.
Los ataques de ansiedad se han vuelto más frecuentes, no importa que tanta medicación esté tomando, siempre regresan de alguna y otra forma.
Me siento mareada, con náuseas y un do