Punto de vista de Leila
—¡Esto es bastante interesante! Si mis poderes realmente pueden hipnotizarlos para escuchar sus malditos pensamientos y saber qué ocurre en esa mente oscura de ustedes, ¡entonces me encanta! —grité mientras los miraba, incapaz de creer lo que acababa de oír.
—¡Nos hipnotizaste, maldita perra! —gritó Amelia, y yo solo le saqué la lengua en burla.
—Así que lo que realmente quieren es hacerle daño al Alfa Xander, ¿eh? —pregunté mientras las lágrimas se acumulaban en mis ojos, amenazando con caer.
El peligro en el que debía encontrarse Alpha Xander en ese momento…
—Leila, chica, creo que el clan de Lucian sí te pulió bastante, pero falló en enseñarte lo básico —dijo Antonio, comenzando a reír como un maníaco, un maldito psicópata, eso es lo que es.
—¿Qué demonios quieres decir con eso? —grité. Por más herida que me sintiera por haber confiado en alguien como Antonio, realmente quería que explicara, y cuanto más reía como si no le importara nada, más me irritaba.
—¿