Punto de vista de Antonio
—¿Así que de verdad se creyó que solo estábamos haciendo todo lo posible por traerla de vuelta? Vaya… Amelia, de verdad salvaste la situación —dije, dándole un pulgar arriba mientras los rayos de la luna proyectaban su sombra gloriosa sobre nosotros.
Sentado en el columpio del jardín, me pregunté qué habría pasado si Amelia no hubiera aportado su ingenio y cambiado la forma de pensar de Leila, evitando que siquiera considerara que nos había hipnotizado.
—Me quedé asombrado de lo rápido que inventaste todo y tejiste una historia tan astuta, desviando la atención de Leila de su propio hipnotismo inducido por sus poderes. Tu rapidez mental y tu agudeza nos salvaron a todos de una confrontación potencialmente desastrosa —dije, bebiendo del vaso de vino que tenía en la mano antes de mirar alrededor y luego volver a contemplar la luna.
Había algo en la luna que me hacía relajarme y albergar esperanza en un futuro tan brillante como ella. Un futuro en el que el pode