Punto de vista de Antonio
—¿Así que de verdad se creyó que solo estábamos haciendo todo lo posible por traerla de vuelta? Vaya… Amelia, de verdad salvaste la situación —dije, dándole un pulgar arriba mientras los rayos de la luna proyectaban su sombra gloriosa sobre nosotros.
Sentado en el columpio del jardín, me pregunté qué habría pasado si Amelia no hubiera aportado su ingenio y cambiado la forma de pensar de Leila, evitando que siquiera considerara que nos había hipnotizado.
—Me quedé asomb