Una “pequeña” charla de Vincenzo y Valentina.
El silencio después de la cena no llegó de golpe. Se instaló poco a poco, como una niebla que se filtra por las rendijas sin que nadie la invite. Las voces se fueron apagando, los pasos se dispersaron por los pasillos de la villa y solo quedó esa extraña sensación de normalidad demasiado perfecta para ser real.
Valentina caminó junto a Dante por el pasillo principal sin pronunciar palabra. No era un silencio cómodo, ni tampoco abiertamente tenso. Estaba cargado, eso sí, como si cada metro que a