Cuando Dante regresó al apartamento, el ambiente había cambiado sutilmente. Valentina estaba sentada en el suelo con Matteo, ayudándolo con un rompecabezas de mil piezas que representaba un mapa antiguo de Venecia. Las piezas estaban extendidas sobre la alfombra como pequeñas islas en un mar de cartón.
No levantó la vista de inmediato cuando él entró.
— .... ¿Estas bien? —preguntó Matteo sin dejar de encajar una pieza azul.
— Sí.
— ¿Seguro?
Dante esbozó una sonrisa leve, casi imperceptible. Tra