Llegué a casa. Estaba aturdida y sentía que todo a mi alrededor era casi inexistente, no podía concentrarme en nada. Sin darme cuenta, el tiempo había pasado y fui consciente de ello cuando la puerta principal se abrió dejándome entrever la figura de William.
Respiré hondo y traté de ocultar mi malestar.
—Hola cariño —me depositó un beso fugaz sobre los labios y se dirigió a la habitación.
Suspiré y caminé a la cocina, me lavé las manos y comencé a cortar algunos vegetales para la cena.
Perd