A veces pensaba que lo hacía a propósito, como si quisiera sembrar nuevas dudas en mi cabeza. Pero eso solo lo creía a ratos, porque la sinceridad y la pasión con las que decía esas cosas no parecían ser una broma. Eran reales, tan reales como lo que él causaba en mí.
Todo esto me preocupaba profundamente, porque antes me consolaba pensando que tuve la buena o mala suerte de ser escuchada por él, y que por eso apareció en mi vida. Pero ahora sé que no es así; hay algo más.
Eso, sin contar