Evadne
Apenas y puedo dejar que pase la noche. Oculto el libro debajo de la cama y me deslizo una vez más al lado del cálido cuerpo de Théo. El cansancio acaba por apoderarse de mí. Mis ojos se cierran y bajo el brazo tibio del hombre que amo, caigo rendida en la cama.
Lucho por despertarme cuando siento los primeros rayos del sol por la mañana. Me desperezo con parsimonia hasta que de golpe todos los recuerdos de la madrugada llegan a mi memoria. Por un momento creo que he soñado todo eso, per