Virginia se había propuesto conseguir el dinero y el poder que necesitaba para acabar con Rodrigo y recuperar a su hija.
No importaba el precio. No importaba lo que tuviera que sacrificar.
Cada noche recorría los clubes más exclusivos de la ciudad, lugares donde el lujo brillaba tanto como la hipocresía. Entraba con la cabeza en alto, el corazón hecho pedazos y la esperanza escondida bajo una máscara de seguridad. Sabía que no tenía estudios, ni influencias, ni el tiempo suficiente para a