Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa Gran Sala de Audiencias del Faraón Amonhoteph resplandecia bajo la luz que se filtraba por las altas ventanas. Columnas imponentes, adornadas con jeroglíficos y relieves que narraban la gloria de Egipto, se alzaban hasta un techo pintado con escenas celestiales. El aire era denso, cargado con el aroma de incienso y la expectativa silenciosa de los cortesanos reunidos. El Faraón, majestuoso en su trono de oro y lapislázuli, irradiaba una autoridad que nadie pod&i







