Mundo ficciónIniciar sesiónPor la tarde, asistió a una recepción con dignatarios de Nubia. Sonreía, asentía, pronunciaba las palabras correctas en el momento preciso. Su voz era suave y elegante, su porte impecable. Era la Princesa del Nilo, la encarnación de la gracia y la hospitalidad. Por dentro, sin embargo, se sentía como una marioneta, sus movimientos dictados por el protocolo, sus emociones ocultas tras una máscara de perfección.
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